jueves, 3 de enero de 2013

Emociones



Cada individuo experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, aprendizaje, carácter y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse.
Charles Darwin observó como los animales (especialmente en los primates) tenían un extenso repertorio de emociones, y que esta manera de expresar las emociones tenía una función social, pues colaboraban en la supervivencia de la especie. Tienen, por tanto, una función adaptativa.
Existen 6 categorías básicas de emociones.
  • MIEDO: Anticipación de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad.
  • SORPRESA: Sobresalto, asombro, desconcierto. Es muy transitoria. Puede dar una aproximación cognitiva para saber qué pasa.
  • AVERSIÓN: Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión.
  • IRA: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.
  • ALEGRÍA: Diversión, euforia, gratificación, contentos, da una sensación de bienestar, de seguridad.
  • TRISTEZA: Pena, soledad, pesimismo.
Si tenemos en cuenta esta finalidad adaptativa de las emociones, podríamos decir que tienen diferentes funciones:
  • MIEDO: Tendemos hacia la protección.
  • SORPRESA: Ayuda a orientarnos frente a la nueva situación.
  • AVERSIÓN: Nos produce rechazo hacia aquello que tenemos delante.
  • IRA: Nos induce hacia la destrucción.
  • ALEGRÍA: Nos induce hacia la reproducción (deseamos reproducir aquel suceso que nos hace sentir bien).
  • TRISTEZA: Nos motiva hacia una nueva reintegración personal.
Los humanos tenemos 42 músculos diferentes en la cara. Dependiendo de cómo los movemos expresamos unas determinadas emociones u otras. Hay sonrisas diferentes, que expresan diferentes grados de alegrías. Esto nos ayuda a expresar lo que sentimos, que en numerosas ocasiones nos es difícil explicar con palabras. Es otra manera de comunicarnos socialmente y de sentirnos integrados en un grupo social. Hemos de tener en cuenta que el hombre es el animal social por excelencia.
Las diferentes expresiones faciales son internacionales, dentro de diferentes culturas hay un lenguaje similar. Podemos observar como en los niños ciegos o sordos cuando experimentan las emociones lo demuestran de forma muy parecida a las demás personas, tienen la misma expresión facial. Posiblemente existan unas bases genéticas, hederitarias, ya que un niño que no ve no puede imitar las expresiones faciales de los demás. Aunque las expresiones también varían un poco en función de la cultura, el sexo, el país de origen etc. Las mujeres tienen más sensibilidad para captar mejor las expresiones faciales o las señales emotivas y esta sensibilidad aumenta con la edad. Otro ejemplo son los rostros de los orientales, especialmente los japoneses, son bastante inexpresivos, pero es de cara a los demás, porque a nivel íntimo expresan mejor sus emociones.
Las expresiones faciales también afectan a la persona que nos está mirando alterando su conducta. Si observamos a alguien que llora nosotros nos ponemos tristes o serio e incluso podemos llegar a llorar como esa persona. Por otro lado, se suelen identificar bastante bien la ira, la alegría y la tristeza de las personas que observamos. Pero se identifican peor el miedo, la sorpresa y la aversión.
Las emociones poseen unos componentes conductuales particulares, que son la manera en que éstas se muestran externamente. Son en cierta medida controlables, basados en el aprendizaje familiar y cultural de cada grupo:
  • Expresiones faciales.
  • Acciones y gestos.
  • Distancia entre personas.
  • Componentes no lingüísticos de la expresión verbal (comunicación no verbal).
Los otros componentes de las emociones son fisiológicos e involuntarios, iguales para todos:
  • Temblor
  • Sonrojarse
  • Sudoración
  • Respiración agitada
  • Dilatación pupilar
  • Aumento del ritmo cardíaco
Estos componentes son los que están en la base del polígrafo o del "detector de mentiras". Se supone que cuando una persona miente siente o no puede controlar sus cambios fisiológicos, aunque hay personas que con entrenamiento sí pueden llegar a controlarlo.
¿Qué es lo que nos produce el miedo a nivel fisiológico?
Cuando nos encontramos ante un estímulo que nos provoca miedo o temor, nuestro cuerpo reacciona activándose, de manera que estemos a punto para cualquier reacción de lucha o huída que sea preciso a fin de protegernos, ya que nuestro impulso más básico es el de la supervivencia.

La activación se produce de la siguiente manera:
  1. El lóbulo frontal de la corteza cerebral por la acción del hipotálamo activa la glándula suprarrenal.
  2. La glándula suprarrenal descarga adrenalina.
  3. Las pupilas se dilatan.
  4. El tórax se ensancha.
  5. El corazón se dilata, aumenta la provisión de sangre.
  6. Se produce un aumento de la tensión arterial.
  7. Los músculos se contraen.
  8. El hígado libera glucosa, el combustible de los músculos.
  9. La piel palidece.
  10. Los bronquios se dilatan para aumentar el volumen de oxigeno.
  11. En casos extremos la vejiga urinaria se vaciará.

La función adaptativa de las emociones va a depender de cómo la persona responda ante el estímulo que pone en peligro su equilibrio, y de la respuesta que genere para afrontar ese estímulo.

     Siendo la salud humana un complejo proceso de adaptación en el que confluyen factores biológicos, psicológicos y sociales, una persona sana debe estarlo tanto en mente como en cuerpo. Esta relación permitió el nacimiento de una nueva ciencia, la Psiconeuroinmunologia (PNI), que estudia cómo influyen ciertos procesos psicológicos en la salud.
     Gracias a los estudios derivados de la PNI, se ha descubierto un vínculo físico (sinapsis), entre células del sistema nervioso y del sistema inmunológico, haciendo a estos dos sistemas humanos, interdependientes.
Una de las formas como influyen los procesos psicológicos en la salud, es a través de las emociones. Tanto las emociones positivas (alegría, buen humor, optimismo) como las negativas (ira, ansiedad) y el estrés influyen en la salud.

     Las emociones perturbadoras influyen negativamente en la salud favoreciendo la contracción de ciertas enfermedades, ya que hacen más vulnerable el sistema inmunológico, lo que no permite su correcto funcionamiento.

      Las emociones positivas son un beneficio para nuestra salud, ya que ayudan a soportar las dificultades de una enfermedad y facilitan su recuperación.
Los sistemas que son afectados por las emociones negativas:
1.Sistema nervioso
2.Sistema musculo-esquelético
3.Sistema respiratorio
4.Sistema cardiovascular
5.Sistema endocrino
6.Sistema gastrointestinal
7.Sistema reproductivo




      Todos estos descubrimientos sobre emociones y salud, tienen su aplicación en el tratamiento de las enfermedades, ya que este deberá ser un tratamiento integral, que considere la recuperación tanto de los factores biológicos como de los factores psicológicos del paciente.

     Gracias a las emociones se produce una activación que nos proporciona la energía necesaria para responder, rápidamente, a un estímulo que atente a nuestro bienestar físico o psicológico, permitiendo así, nuestra supervivencia.

     Sin embargo, en los últimos años, se ha descubierto que las emociones pueden ser, también, perjudiciales para la salud, influyendo en la contracción de ciertas enfermedades, perdiendo, en este sentido, su valor adaptativo.

     Finalmente se empieza a aceptar que disturbios psicológicos leves o intensos pueden causar enfermedades en el cuerpo propiamente tal. Nuestras abuelas ya lo sabían: nos decían que la tristeza, la preocupación obsesiva y otros sentimientos podían dañar el corazón, provocar úlceras, arruinar el cutis y hacernos más vulnerables a las infecciones (Damasio, 1994).

     Este vínculo entre las emociones y la salud, va mucho más allá de que ciertas emociones, las negativas, hagan más vulnerables a las personas a contraer una enfermedad, o que otras emociones, las positivas, favorezcan la recuperación de una dolencia. Con esto, se está estableciendo la relación mente/cuerpo.

     Esto trae consigo todo un cambio en el tratamiento de enfermedades, ya que ahora se deberán tomar en cuenta, como relevantes, los factores psicológicos de las personas enfermas, para así intervenir sus emociones con el objetivo de mejorar la salud.

Los 44 músculos que componen el rostro, según la retracción y contracción, originan en nuestra visión un glosario de palabras en silencio, expresando nuestro estado de animo o nuestra actitud. En teatro, el estudio de estos movimientos son útiles, como otra herramienta mas de comunicación desde el escenario.
Pero previo a la lista de expresiones desarrollaremos los conceptos de las expresiones utilizada en la vida diaria 

LA CONDUCTA DE LA EXPRESIÓN
  
Una conducta socialmente habilidosa se define como un conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y resolviendo de inmediato los problemas surgidos en una situación determinada minimizando la probabilidad de futuros problemas.
  
Las habilidades sociales son esenciales para obtener 2 tipos de objetivos:
  
Objetivos afectivos: 
consiguiendo relaciones satisfactorias con los parientes y con los demás, estableciendo amistades y relaciones amorosas.
  
Objetivos instrumentales: 
permitiendo actividades con éxito en la comunidad incluyendo comprar, vender, la utilización de instituciones sociales y prestaciones, entrevistas de trabajo y trabajar.

Ante la conducta de las personas nosotros nos formamos una impresión global (llamada MOLAR) que está formada por mini conductas específicas (llamadas MOLECULARES).
  
Seguidamente veremos los componentes moleculares más importantes de toda conducta interpersonal:
  

COMPONENTES NO VERBALES

 
La mirada: 
Se define objetivamente como "el mirar a otra persona a los ojos, o de forma más general, a la mitad superior de la cara". La mirada mutua implica que se ha establecido "contacto ocular" con otra persona. Casi todas las interacciones de los seres humanos dependen de miradas recíprocas. 

Los significados y funciones de las pautas de mirada son múltiples:
Actitudes: 
La gente que mira más es vista como más agradable, pero la forma extrema de mirada fija es vista como hostil y/o dominante. Ciertas secuencias de interacción tienen más significados: por ejemplo, ser el primero en dejar de mirar es señal de sumisión; la dilatación pupilar, señal de interés por el otro.
  
Expresión de emociones: 
Mirar más, intensifica la expresión de algunas emociones, como la ira, mientras que mirar menos intensifica otras, como la vergüenza.
  
Acompañamiento del habla: 
La mirada se emplea, junto con la conversación, para sincronizar o comentar la palabra hablada. En general, si el oyente mira más, genera más respuesta por parte del que habla, y si el que habla más mira más, es visto como persuasivo y seguro.

La expresión facial: 
Parece ser que la cara es el principal sistema de señales para mostrar las emociones. 
Hay 6 emociones principales y 3 áreas de la cara responsables de su expresión (Sobre el final de este cuaderno se amplían en detalle). 
  
Las emociones son: 
1-alegría,
2-sorpresa, 
3-tristeza, 
4-miedo, 
5-ira 
6-asco o desprecio.
  
 Las tres regiones faciales implicadas son: 
1-la frente/cejas, 
2-los ojos/párpados, 
3-la parte inferior de la cara. 

Una conducta socialmente habilidosa requiere una expresión facial que esté de acuerdo con el mensaje. 
  
Si una persona muestra una expresión facial de miedo o de enfado mientras intenta iniciar una conversación con alguien, es probable que no tenga éxito.
  
La sonrisa: 
Es un componente importante. 
Puede utilizarse como sonrisa defensiva, como gesto de pacificación.
Puede servir para transmitir el hecho de que a una persona le gusta otra;
Puede suavizar un rechazo, comunicar una actitud amigable, y animar a los demás a que le devuelvan a uno una sonrisa.

Los gestos: 
Un gesto es cualquier acción que envía un estímulo visual a un observador. Para llegar a ser un gesto, un acto tiene que ser visto por algún otro y tiene que comunicar alguna información. 
Los gestos son básicamente culturales. 
Las manos y, en menor grado, la cabeza y los pies, pueden producir una amplia variedad de gestos, que se emplean para una serie de propósitos diferentes. 
Los gestos se constituyen en un segundo canal de comunicación; aquéllos que sean apropiados a las palabras que se dicen servirán para acentuar el mensaje añadiendo énfasis, franqueza y calor. 
Los movimientos desinhibidos pueden sugerir también franqueza, confianza en uno mismo (salvo que fuera un gesto nervioso) y espontaneidad por parte del que habla.

Relajación de Jacobson:

       Esta técnica consiste en tensar deliberadamente los músculos que se tensan en una situación de ansiedad o temor para posteriormente relajarlos conscientemente. Es muy buena para que con el tiempo y mucho entrenamiento lleguemos a estar completamente seguros de que podemos relajarnos cuando queramos, incluso en situaciones que ahora consideremos imposibles o a evitar a toda costa.
      Practicar este ejercicio dos veces al día o antes de enfrentarnos a una situación estresante nos ayudará a mantener un nivel bajo de ansiedad y a perder el miedo a ciertas situaciones.
    

 Postura de relajación:

 
     Siéntese tal y como aparece en la figura "posición de relajación". Cuando se encuentre cómodo, tense un grupo de músculos, trate de identificar donde siente mayor tensión. Siga la secuencia siguiente: 1º tensar los músculos lo más que pueda. 2º note la sensación de tensión. 3º relaje esos músculos. 4º sienta la agradable sensación que percibe al relajar esos músculos. Por último, cuando tense una zona, debe mantener el resto del cuerpo relajado. 
    Empecemos por la frente. Arrugue la frente todo lo que pueda. Note durante unos cinco segundos la tensión que se produce en la misma. Comience a relajarla despacio, notando como los músculos se van relajando y comience a sentir la agradable sensación de falta de tensión en esos músculos. Relájelos por completo y recréese en la sensación de relajación total durante unos diez segundos como mínimo. 
    Seguidamente, cierre los ojos apretándolos fuertemente. Debe sentir la tensión en cada parpado, en los bordes interior y exterior de cada ojo. Poco a poco relaje sus ojos tanto como pueda hasta dejarlos entreabiertos. Note la diferencia entre las sensaciones. 
    Siga con la nariz y labios. Arrugue la nariz, relájela. Arrugue los labios, relájelos. Procure que la tensión se mantenga durante unos cinco segundos y la relajación no menos de diez. 
    Con el cuello haga lo mismo. Apriete su cuello tanto como pueda y manténgalo tenso. Vaya relajando los músculos lentamente, concentrándose en la diferencia entre tensión y relajación y deléitese en esta última.
 
    Seguidamente, ponga su brazo tal y como aparece en el gráfico. Levántelo, cierre el puño cuanto pueda y ponga todo el conjunto del brazo lo más rígido posible. Gradualmente vaya bajando el brazo destensándolo. Abra lentamente la mano y deje todo el brazo descansando sobre el muslo. Repítalo con el otro brazo. 
    Haga exactamente lo mismo con las piernas.
 
    Después incline su espalda hacia adelante notando la tensión que se produce en la mitad de la espalda. Lleve los codos hacia atrás y tense todos los músculos que pueda. Vuelva a llevar la espalda a su posición original y relaje los brazos sobre los muslos. Vuelva a recrearse en la sensación de relajación durante un tiempo.
 
  Tense fuertemente los músculos del estómago (los abdominales) y repita las sensaciones de tensión y relajación al distender los músculos.
 
    Proceda de igual forma con los glúteos y los muslos.

 
Relajación estando de pie:

       Una vez consiga la relajación de todo su cuerpo de la forma habitual y después de haberla practicado durante varios meses intente relajarse de pie. Proceda de la siguiente forma.
Póngase de pie y mantenga la cabeza recta sobre los hombros. Tense todo su cuerpo, apriete las manos a ambos lados del cuerpo, meta el estómago hacia dentro y tense los muslos, nalgas, rodillas, etc. Después comience a relajar los músculos desde la cabeza a los pies. De nuevo note la diferencia entre tensión y relajación.





       También debería de realizar los ejercicios de tensión y relajación de sus músculos tumbado.
 Proceda tensionando los músculos y relajándolos tal y como se indicó en el ejercicio de pie.




 
       Consideraciones finales: Si durante los ejercicios de relajación  se encuentra mal, no se preocupe. Interrúmpalos, relájese y prosiga. No deje que las sensaciones desagradables sigan dictando lo que usted ha de hacer. Su vida la dirige usted. Así que una vez relajado prosiga con los ejercicios. 
       Si durante la relajación es interrumpido por un familiar, el teléfono o lo que sea, no se preocupe, no ocurre nada. Simplemente déjela para otro momento y diga que no se le moleste. Su salud es lo primero y debe de aprender a ser egoísta en esto. Primero usted. Después todo lo demás.
 
     Durante los ejercicios es posible que aparezcan pensamientos negativos. Procure controlarlos (más adelante encontrará como) y siga con la relajación.

 
       * Los gráficos que acompañan estos ejercicios han sido extraídos del libro "Técnicas de relajación" de Joseph R. Cautela y June Groden. Editorial Martínez Roca. Son reproducidos en esta página por su interés terapéutico sin que haya interés comercial alguno al usarlos.

Cárceles. La Castañeda. Documental



Interesante documental llevado a cabo por el canal Once TV.
Subido a YT por Mario Cantu G.
Opine.


Recomendaciones literarias de Ocio

Recomendaciones para este año:

Principalmente este blog de Psicología Forense, para los que están interesados en la relación que existe entre la psicología, los comportamientos antisociales y la ley.
Muy muy bueno. Es de origen Argentino.
http://perito-psicologo.blogspot.com.ar/
(se permiten los derechos de autor! Bien!)

Personalmente recomiendo los libros de John Katzenbach.

Añadir leyenda

Especialmente El Psicoanalista y La historia del loco. Os aseguro que la intriga los mantendrá al pendiente, y que aunque el desarrollo de ambas historias es un tanto similar, las historias y los contextos son completamente diferentes, y por ende, el sabor es complejo, placentero e interesante en ambas obras.



Próximamente espero poder hablarles acerca de "La Castañeda. Narrativas dolientes desde el manicomio general. México 1910-1930" de Cristina Rivera Garza.

Tamién, y poniéndonos un poco más serios, "Teorías de la Personalidad" de editorial Trillas, ofrece un compendio muy bien elaborado acerca de las Teorías Psicológicas expuestas según Froon, Freud, Sullivan, Skinner, Jung, Piaget, entre otros. Yo lo utilizé en un contexto académico, sin embargo es muy bueno a la hora de reconocer las diferencias entre uno y otro autor, así como las similitudes, lo cual a nosotros como Psicólogos, nos permite tener un enfoque más ecléctico. Recomendable 100%.

Que pasen un bello inicio de año.
En una entrada posterior, si es posible, les comartiré algunas de las películas con contenido psicológico evidente, y quizá alguna crítica al respecto.
Buen día.

miércoles, 25 de julio de 2012

Duelo y Melancolía



La denominación de duelo debería restringirse para designar al duelo patológico, reservándose el término pesar para la reacción considerada normal. Para otros el termino duelo debería ser limitado a aquellos procesos que tienen una evolución favorable.

Bowlby afirma que el termino pesar denota tan solo en la secuencia de estados subjetivos que siguen a la perdida y acompañan al duelo; en cambio duelo involucra todo el proceso psicopatológico provocado por la perdida del objeto.

Existe una diferencia cualitativa basada en la intervención de mecanismos distintos o en el diferente funcionamiento de los mismos.  

Freud ha señalado que en el duelo normal la libido es retirada del objeto amado perdido y desplazada a otro objeto, mientras que en el duelo patológico la libido permanece orientada hacia el yo, donde se produce la identificación con el objeto.
Por su parte Melanie Klein sostiene que la diferencia es solo de grado, debiéndose apreciar el aspecto cualitativo fundamentalmente.

El concepto de duelo implica todo un proceso dinámico complejo que involucra a la personalidad total del individuo y abarca de un modo consciente o inconsciente, todas las funciones del yo, sus actitudes, defensas, y en particular, las relaciones con los demás.

Etimológicamente el termino duelo significa “dolor” y también “desafió o combate entre dos”. Ambas acepciones pueden aplicarse tanto al sufrimiento provocado por la perdida del objeto y de partes del yo proyectadas en el mismo, como también el enorme esfuerzo psíquico que implica recuperar el ligamen con la realidad y el combate librado por desligarse de los aspectos persecutorios del objeto perdido y asimilar los aspectos positivos y bondadosos.

Para Freud el duelo consistía esencialmente a la reacción experimentada frente a la muerte o frente a la perdida de un ser amado o de una abstracción. Así es como se puede reaccionar de este modo frente a una separación que puede angustiar y deprimir por diferentes motivos o ante la perdida de un objeto o recuerdo que encierra un contenido emocional muy valorado. Las causas desencadenantes de un duelo pueden ser múltiples y dependerán de la valoración afectiva que consciente o inconscientemente es atribuida a la perdida.

Duelo y melancolía.


Ambos procesos se caracterizan psíquicamente por:
  • un estado de animo profundamente doloroso
  • un cese del interés por el mundo exterior, por al perdida de la capacidad de amor y 
  • la inhibición de casi todas las funciones.

Freud dice que en contraste con la pérdida consciente que caracteriza a un duelo normal, en el melancólico parece existir la pérdida de un objeto inconsciente: en el primer caso el mundo a quedado pobre y vacío, mientras que en el segundo caso es el mismo melancólico quien se siente empobrecido y despreciable. El melancólico crece de pudor y siente gran necesidad de comunicar sus defectos, mediante lamentos, autorreproches y quejas. Es por esto que la perdida tuvo efecto en su propio yo, una parte del cual se sitúa frente a la otra y la valora críticamente como si la tomara por el objeto. La instancia critica se ha disociado y separado del yo, esta estancia es la conciencia moral y forma parte del súper yo.

Los reproches con que se acusan van dirigidos a otra persona, al objeto criticado y han sido vueltos contra el yo. Los lamentos son acusaciones contra el objeto, cuando se produce un desengaño con el objeto la carga de la libido queda retraída en el yo y se establece una identificación de una parte del yo con el objeto abandonado. “La sombra del objeto cae sobre el yo

El conflicto entre el yo y el objeto se transforma ahora en conflicto entre una parte del yo y la instancia autocritica.

El problema de la ambivalencia por el cual se experimenta simultáneamente amor y odio contra el objeto; debido al odio se ataca la parte del yo identificada con el objeto, humillándola, y encontrando en ese sufrimiento una satisfacción sádica. Este sadismo entra dentro de lo que es el suicidio, la tendencia a orientar hacia si mismo la hostilidad primitivamente dirigida hacia el objeto. Pero volviendo a la relación penosa que existe tanto en el duelo como en la melancolía, surge la pregunta de cual es la labor que se lleva acabo tanto en una como en la otra.

El examen de la realidad demuestra que, en el caso de la muerte de un ser querido, el objeto amado no existe ya y exige que la libido abandone todas sus relaciones con le mismo. Surge, entonces, la resistencia natural que, a veces, puede llevar a la psicosis. Freud recalca que no es fácil indicar por que la transacción que supone esta lenta y paulatina realización, del mandato de la realidad, ha de ser tan dolorosa. Al final de su labor en el duelo, el Yo vuelve a quedar libre y exento de toda inhibición.

Para Melanie Klein, existe una conexión estrecha entre el duelo y los procesos de la temprana infancia. El acto de la reparación puede perturbarse por distintos motivos. La gratificación sádica de vencer y humillar al objeto, de superarlo en planteo de competencia y rivalidad, en triunfo sobre el, puede alterar el proceso de elaboración del duelo. Esto puede conducir a una depresión o la aumento de las defensas maniacas.

También se reaniman los sentimientos de persecución. Para Melanie Klein, el dolor experimentado parece deberse al de reconstruir ansiosamente el mundo interno, que se siente en peligro de desastre. El rigor de verdad, el sujeto en duelo es realmente un enfermo, pero su estado mental es común y nos parece natural, no lo llamamos enfermedad. Cada etapa del desarrollo significa un duelo. Los procesos de proyección y eyección que están estrechamente conectados con la descarga de los sentimientos, se encuentran detenidos en ciertos estados de duelo por un gran control maniaco y pueden volver a funcionar mas libremente cuando ese control se relaja.

El sufrimiento puede hacerse productivo: revelan nuevos dones en algunas personas, se dedican a pintar, escribir, etc. Tanto en el duelo como en el desarrollo infantil la seguridad interna se presenta no en un movimiento continuo sino ondulatorio. Una de las diferencias con la temprana posición depresiva del duelo normal cuando un niño pierde el pecho, experimenta dolor, lo siente aunque su madre este junto a el. En el adulto, el dolor sobreviene con la perdida real de una persona real. Sin embargo, lo que ayuda a vencer esta perdida que siente abrumadora es haber establecido en sus primeros años una buena imagen de la madre dentro de si.

En el duelo normal impera la culpa depresiva tendiente a lograr la reparación de los objetos el duelo, el patológico, la culpa persecutoria, que trasforma los objetos en persecutorios impidiendo su restauración.
La literatura psicoanalítica en relación con estos temas es relativamente abundante a partir de los primeros trabajos de Freud de Abraham alguno de los mas importantes:

Rosenfeld: dice que la mayor parte de los autores que se ocuparon de este tema destacaron el papel desempeñado por los factores constitucionales, la importancia de los elementos orales, la importancia del narcisismo, la importancia de los procesos de clivaje de los objetos y el Yo en partes buenas y malas; el origen de la influencia del Superyó depresivo la importancia de ciertos períodos o faces infantiles y su relación con el desarrollo de la depresión adulta. Propone que se sigan investigando, mas profundamente, los siguientes puntos: primeras faces infantiles que predisponen a crisis depresivas posteriores, detalles y naturaleza de los mecanismos y las identificaciones que se encuentran en la depresión y la comprensión de los rasgos esquizofrénicos en la depresión.

Abraham: pone el acento en la perdida de objeto como factor desencadenante de la melancolía, la importancia de lo constitucional con fijación de la libido a la fase oral y regresión al narcisismo infantil. Para Abraham la persona que, debido a un desengaño amoroso con el objeto, se vuelve melancólica, tiende a eliminar dicho objeto como si se tratara de heces, tratando luego de devorarlo o introyectarlo.

Rado: destaca la importancia de la sucesión de fenómenos que incluye dentro de la secuencia culpa- expiación-perdón. Debido a la falta de alimento el niño siente hambre que al no ser satisfecha incrementa sus tendencias agresivas y coléricas. Siente hambre y surge la rabia que se calma con el amantamiento, al mamar el niño satisface tanto las necesidades alimenticias como las narcisistas de aprecio, máximo placer orgasmo alimenticio, precursor del orgasmo genital y alimenticio-autoaprecio-embriagues. El Yo del melancólico busca obtener de nuevo el aprecio del objeto mediante la expiación, se
siente culpable por haber producido la perdida del objeto debido a su agresividad durante sus excesos coléricos, castigándose entonces. Describe al igual que Abraham una doble introyección. Las culpas del objeto, es decir que el objeto bueno de quien el Yo del melancólico desea ser querido se introyecta en el Superyó, y el sujeto le concede el deseo de castigar al sujeto, castigando a demás al objeto malo introyectado en el Yo. Satisfaciendo a la vez la agresión del Ello a través del Superyó.

Frieda Fromm Reichmann, Edith Wiegert y otros: afirman que el niño que mas tarde desarrollará una enfermedad maniaco-depresiva es, a menudo, el mas profundo y el mas dotado por eso necesitan desvalorizarse como una forma de protegerse contra ese peligro.

Garma: el melancólico no encuentra otra salida mas que reprimir su agresión y castigarse volcando contra si sus agresiones orales y anales. Se considera a si mismo un criminal por sus fantasías de destruir analmente el objeto convertido en excremento, pero subraya que el en realidad se considera insignificante al no haber sido bien alimentado en la infancia.

La culpa persecutoria frente al Objeto y frente al Yo determinara la aparición de duelos patológicos que, frecuentemente desembocan en cuadros melancólicos o en otras expresiones psicóticas. En cambio, la culpa depresiva cuando logra liberarse de sus componentes persecutorios, crea la posibilidad de una autentica reparación del yo.

Es importante el considerar las reacciones depresivas y el duelo provocados por las experiencias de daño o perdidas de aspectos del Yo. En toda perdida de objeto existía subyacente una perdida de partes yoicas y que para poder tener una apreciación adecuada de como resultara el duelo por el objeto, se deberá investigar simultáneamente el estado del Yo y la propia elaboración por sus duelos respectivos.

Wisdom intentó integrar la teoría clásica sobre la melancolía, basada principalmente en los aportes de Freud y Abraham, con los conceptos Kleinianos. Apoyándose en un esquema teórico previo, distinguió dos tipos de introyección:
La Orbital, en la que el objeto introyectado forma parte del mundo interior del self y es considerado como un objeto interno.
La Nuclear donde lo introyectado forma parte del propio núcleo del self y atreves del cual este mira al mundo interno y externo. Según el la introyección descrita por Freud en “duelo y melancolía” seria de carácter nuclear. En la teoría clásica, la ambivalencia se orienta desde la orbita hacia el núcleo, en cambio en la teoría de M Klein lo hace desde el núcleo hasta la orbita.